Juan Ponce de León dedicó el resto de su vida a buscar la esquiva Fuente de la Eterna Juventud que, según decían, tenía la virtud de devolver la hermosa lozanía de las mocedades a aquel feliz mortal que tuviera la dicha de beber de sus místicas aguas. Un descubrimiento de esta magnitud aseguraba al descubridor una riqueza más allá de toda avaricia y el prestigio de un premio Nobel (algo que en esos tiempos no existía, obviamente), sin embargo ya sabemos el final de la historia, Juan Ponce de León envejeció y murió sin haber hallado la dichosa fuente. En la búsqueda de la felicidad muchos se han extraviado.

Renovar es una palabra que viene del latín que significa volver a ser nuevo. Así encontramos que cuando algo se renueva significa que a ese algo se le devuelve la calidad que tenía al principio, como cuando era recién hecho.

Renovarse es una palabra que antagoniza con avejentarse, con obsoletarse.

Renovar significa poner una cantidad de fuerzas en movimiento para arreglar lo que sea necesario y devolver la prístina posición a algo. Es dinamia, es fuerza, es precisión y paciencia. Es devolver lo deteriorado, lo lastimado, lo herido, lo desgastado en algo que maravilla, en algo que desafía la naturaleza y las leyes de la entropía. Así es, renovar tiene que ver con desafío, con reto, con carácter, con esfuerzo. No es fácil, pero el solo hecho de saber que existe la posibilidad de que sí se puede nos alienta, nos inspira, nos impulsa.

Un muelle marítimo debe ser cuidadosamente revisado varias veces al año, debido al poder que ejerce la corrosión cerca del mar. Las sales y la humedad hacen que cualquier construcción se envejezca aceleradamente y  terminan por inutilizar una obra de millones. Cuando un objeto pierde su utilidad, su precisión o su belleza se dice que debemos renovarnos del objeto y la manera más común pudiera ser desechando lo que ya no sirve. Y es así que todo termina en un bote de basura, en el mismo lugar donde lastimosamente terminan muchos sueños, muchos proyectos.

Cuando nosotros nos sentimos inútiles, cansados, con una sensación de pérdida y desgano pudiéramos decidir en desechar lo que hoy somos. De un modo u otro existen algunos individuos que piensan tomar un cambio positivo, pero la mayoría de las personas decide ocultarse, enclaustrarse o en el peor de los casos en desaparecer.

Si Dios razonara como lo hacen los hombres quizá pondría a unos en la basura, enterrándolos para siempre y, seguramente, tomaría a otros mejores en lugar de aquellos. Pero el Hacedor que es poderoso para crear nuevos mundos piensa diferente. Él toma siempre la iniciativa de búsqueda, nos mira al borde de la desesperación, del abismo; nos mira caídos, sabe que estamos perdidos, y toma el camino hacia la humanidad. Es como si Él no pudiera vivir sin nosotros, cuando somos nosotros quienes sin el Creador ni pudiéramos existir.

La Escritura, en su riqueza dice: De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 2Co 5:17. Este hermoso pasaje nos muestra que cualquier individuo que esté dentro del cuerpo de Cristo es nueva criatura, en griego se escribe Kainos Ktisis, donde Kainos significa: nuevo no en cuanto a tiempo sino nuevo en forma o calidad y de Ktisis, que significa creación o institución. La Biblia al Día lo dice del siguiente modo: Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo! Así es, lo pasado en lo pasado, el futuro ansioso nos espera con expectativas mejores. Por otro lado la palabra que usa Pablo para cosas viejas es una sola en griego: arcaios que significa: lo antiguo, de una era anterior. De ella se derivan arcaico y arqueología. Lo de atrás se queda atrás, todo se realiza nuevamente, ¡ aprovechemos entonces a comenzar de nuevo!

Lo maravilloso con Dios es que nos da la oportunidad de ser hechos nuevos, de ser rejuvenecidos:

El es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias; El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias; El que sacia de bien tu boca De modo que te rejuvenezcas como el águila. Salmo 103:3-5

Cuando todo va mal, cuando uno quiere buscarle, cuando necesitamos horizontes, dejemos todo atrás, a nuestras espaldas y pongamos nuestra mirada en Dios, en aquel que hace nuestras fuerzas como las del búfalo. Por lo tanto, buscaremos su rostro, su poder para que renovados sigamos adelante en la carrera, y como dijo el apóstol Pablo, el apóstol de los gentiles: Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Fil. 3:13-14.

Al final muchos serán felices por el simple hecho de que Dios les ama y los toma en cuenta. En estas épocas no se rechaza fácilmente la oportunidad de estar tan bie como al principio de nuestras vidas, ¡e incluso mejor! Porque ahora tenemos la experiencia de nuestro lado, ya que si caímos, podemos levantarnos ahora. En lo más importante de la existencia, tanto presente como futura, tenemos la dicha de poder comenzar de nuevo, de ser de nuevo niños inocentes en un mar de dudas e indecencias, y una bendición así solo la otorga el Creador, que aunque es ofendido por nuestro mal comportamiento busca obsequiarnos un nuevo día lleno de misericordias:

Recuerda que ando errante y afligido, que me embargan la hiel y la amargura. Siempre tengo esto presente, y por eso me deprimo. Pero algo más me viene a la memoria, lo cual me llena de esperanza: El gran amor del Señor nunca se acaba, y su compasión jamás se agota. Cada mañana se renuevan sus bondades; ¡muy grande es su fidelidad! Por tanto, digo: «El Señor es todo lo que tengo. ¡En él esperaré!» Lam 3:19-24. (Biblia al Día)

Jorge Canto

Autor: Jorge Canto

Pastor de la iglesia La Nueva Jerusalén de Mérida, México y maestro internacional del ISUM (Instituto de Superación Ministerial) de las Asambleas de Dios. Ha colaborado como escritor en diferentes proyectos educacionales de la editorial ECCAD.



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