No quiero decir que el pastor debe guiar la música, los cultos y todas las actividades los días de culto. Pero sí creo que el pastor debe comprender que la congregación muchas veces sigue e imita al pastor durante los servicios: cómo se para, cómo se viste, cómo canta, cuál es su actitud. ¿Está involucrado o no?

Si en realidad creemos que la adoración es, un encuentro personal con el Dios eterno y que es mucho más que solo proveer un culto ordenado y dinámico; Si creemos que la adoración se manifiesta en la forma que respondemos al llamado de Dios; Y que la máxima forma de expresar nuestra adoración, es contestando como Isaías, “Heme aquí envíame a mí” Entonces la participación y responsabilidad de líder espiritual de la iglesia, en relación con los servicios de adoración, es de suma importancia y tal vez una de las prioridades mas legítimas e importantes del ministerio pastoral.

ALABANZA QUE LLEVA A LA ADORACION

“Porque Dios es Rey de toda la tierra; Cantad con inteligencia” (Salmo 47:7)

En nuestro día, muchas congregaciones evangélicas cantan con todo el corazón y creo que con los dos pulmones, pero no sé si con toda la inteligencia. El salmista nos dice que cuando alabamos al Rey del universo debemos de meditar lo que cantamos y como lo cantamos. Hay ocasiones que yo pienso que nosotros queremos despertar a Dios, o por lo menos creemos que está sordo. Porque entre más fuerte este el sistema de sonido, mas fuertes suenan los instrumentos y creo que pensamos que entre mas fuerte cantemos, mejor estamos alabando a Dios.

Cantar alegremente como dice el Salmo 95:1, no es necesariamente el sinónimo de volumen. Le ruego que examine personalmente el tipo de alabanza en su congregación, pero hágalo en oración.

Pablo nos dice en 1 de Corintios 14:15,

“¿Qué debo hacer entonces? Pues orar con el espíritu, pero también con el entendimiento; cantar con el espíritu, pero también con el entendimiento”.

Cuando nuestras emociones no coinciden con la verdad o la doctrina de la celebración en canto, no importa cuanto movimiento y esfuerzo físico demostremos, eso no equivale a adoración verdadera.

Cristo al platicar con la mujer de Samaria, le dice que

“Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que le adoren” (Juan 4:24)

La convicción doctrinal, el conocimiento intelectual de la verdad, vienen por el oír la Palabra de Dios. Por lo tanto cantamos con el espíritu, pero también con el entendimiento. Y cuando cantamos con todo el corazón, con fervor y gratitud, llevaremos la alabanza a la verdadera adoración, que es obediencia al Padre.

“Este pueblo de labios me honra, pero su corazón esta lejos de Mí” dice el profeta Isaías (29:13)

Cuando el profeta concluyó su experiencia de alabanza, terminó diciendo;

“…heme aquí, envíame a mí” (1:1-8)

Aquí está adoración en su máxima expresión a Dios. La obediencia.

La doctrina bíblica, juega una gran parte en la forma en que adoramos al Señor. No es asunto del corazón solamente, ni tampoco de la mente. Hay una unión misteriosa en cuanto al alma y el espíritu. Cuando se habla del corazón muchas veces se habla del ser, del alma, del existir.

“Sobre toda cosa guardada; Guarda tu corazón porque de él mana la vida” (Proverbios 4:23)

Daniel Sotelo

Autor: Daniel Sotelo

Nacido en Guadalajara, Jalisco, emigró a los Estados Unidos en 1950. Estudio en California Baptist University y en el Golden Gate Baptist Tehological Seminary, obteniendo su bachillerato y fue recientemente honrado con un doctorado. Desde 1954 ha sido pastor en 4 iglesias y ha servido como moderador en tres Asociaciones bautistas en diferentes áreas de California. Ha sido presidente del Compañerismo Bautista Nacional y de California, además de servir como Vice-presidente de la Convención Bautista de California. Ha viajado y predicado en 55 países.


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