Cuando el rey David fue proclamado rey de Israel, vinieron a Hebrón más de 330,000 hombres de valor, expertos en la espada, lanza, flecha, honda y toda clase de armamento de guerra. Todos estaban listos para proclamarlo como rey. Entre ellos había 30 hombres de la tribu de Isacar, hombres de visión, “sabios en los tiempos, que conocían la condición y necesidad del pueblo” (1 de Crónicas 11:32).  Por lo tanto, el pueblo les obedecía.

Nuestra visión nos forja. Nuestra visión nos controla. Nuestra visión determina lo que somos y que deseamos ser un día. Nuestra visión determina el tipo de liderazgo que deseamos ofrecer.

Un líder con visión, convicción, determinación y propósito sano, vale más que 100 con sólo las aspiraciones.

El mejor líder es el que modela las palabras de Pablo 1 de Tesalonicenses 2:8. Nuestro ministerio no debe ser sólo una profesión, debe ser un estilo de vida, porque lo hacemos para la gloria y la honra de Cristo, El nos llamó.

En los ojos de Cristo no hay insignificantes, todos tenemos el mismo valor e importancia. No hay grandes ni pequeños, sólo hay discípulos de Cristo. El siervo de Cristo, no reacciona, sólo responde con amor y humildad. En el pastoreado o servicio del Señor, la producción o los números son importantes, pero nunca como la gente.

El siervo del Señor, dirige con visión y moviliza al pueblo con autoridad moral. Ya que eso no lo ha ganado en el servicio, o por su rango, títulos o posición.

La línea decisiva en la iglesia, no es de iglesia a pastor, es de pastor a iglesia. Más o menos ésta es la forma; Cristo, pastor, diáconos o ancianos, equipo de liderazgo, comités, oficiales y congregación. En el libro de los Hechos capitulo 6, fueron los doce apóstoles que convocaron la sesión de la asamblea, no fue el equipo de liderazgo o comité de administración, fueron los llamados por Cristo.

En el mundo moderno, la comunicación es primordial, pero el liderazgo pastoral es indispensable. Es por eso que el caudillo, debe tener la habilidad de comunicar la visión que Dios le ha dado para su iglesia. “Donde no hay visión, el pueblo perece” (Proverbios 29:18) Cuando ésta no es transmitida y asimilada por la congregación, el pueblo se desenfrena. Una agenda sin visión, sólo pide fracaso.

Haga esto: 1. Defina su meta. ¿Qué es lo que Dios quiere hacer aquí, bajo mi dirección? 2. Mantenga la llama ardiendo. Comunique, hable, exponga, escriba, ilustre, Etc. Pero, mantenga fresca la meta ante el pueblo. 3. Nunca pierda la pista, no siga conejos que salen al camino. 4. Demuestre gratitud y de crédito a quien crédito merece. Haga lista de las bendiciones y alcances y de gracias a Dios. (Filipenses 4:4-9; 1 de Tes. 5:16-18. 5) No pierda la paciencia. Una de las virtudes y fruto del Espíritu, es paciencia. (2 de Pedro 1:5-7 y Gálatas 5:22-24) No tire la toalla. Usted y yo, sólo somos sembradores, Dios es el que da el crecimiento (1 de Corintios 3:7. 6) Involucre al mayor número de gente posible. Ore, haga planes y la victoria será segura. “El que fracasa en planear, planea fracasar” 7. Recuerde, es usted el agente de cambio. Como dice Maxwell y bien dicho: “Todo se levanta y se cae en el liderazgo” Los hijos de Isacar tenían éxito con el pueblo, porque: 1. Conocían los tiempos; 2 Sabían la dirección que el pueblo debería tomar, conocían sus necesidades y 3. El pueblo les seguía. Usted tendrá el apoyo, cooperación y empuje del pueblo, porque usted es el hombre llamado por Dios para apacentar la grey. ¡Manos a la obra, en el nombre del Señor!

“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de que avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2 de Timoteo 2:15)

Daniel Sotelo

Autor: Daniel Sotelo

Nacido en Guadalajara, Jalisco, emigró a los Estados Unidos en 1950. Estudio en California Baptist University y en el Golden Gate Baptist Tehological Seminary, obteniendo su bachillerato y fue recientemente honrado con un doctorado. Desde 1954 ha sido pastor en 4 iglesias y ha servido como moderador en tres Asociaciones bautistas en diferentes áreas de California. Ha sido presidente del Compañerismo Bautista Nacional y de California, además de servir como Vice-presidente de la Convención Bautista de California. Ha viajado y predicado en 55 países.


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