¿Cuál es la edad de la tierra? ¿Fue el universo creado a lo largo de largos periodos de miles o millones de años? ¿Cuál es la relación que existe entre la ciencia y la Escritura? Cuando la ciencia contradice a la Biblia, ¿quién tiene la razón? ¿Qué hay acerca de los fósiles? ¿Y la teoría de la evolución? ¿Cómo respondemos a ella? Estas son algunas de las preguntas que responderemos en esta introducción a Génesis 1 y 2.

Antes de iniciar nuestro estudio del primer capítulo de Génesis, vamos a explicar algunos conceptos y principios, que nos ayudarán a refutar ciertas ideas erroneas y tener un cimiento para entrar al estudio del texto. La información que estaremos explicando en esta parte de nuestro estudio, ha sido adaptada y traducida del libro La batalla por el principio, del Pastor John MacArthur. Este libro acaba de ser publicado por Editorial Portavoz en español en Mayo del 2003—y es una excelente exposición de pasajes clave en los primeros 3 capítulos de Génesis.

Algunos de los temas que vamos a tocar en esta introducción son filosóficos, pero por su importancia en nuestro estudio de la creación, vamos a mencionarlos y explicarlos de la manera más simple que podamos. Es probable que nos tardemos dos o más semanas en esta introducción, pero no tenemos prisa y confiamos en que será provechosa para nuestro estudio de Génesis.

En los primeros dos capítulos de Génesis encontramos la descripción de la obra creadora de Dios. Hay cuatro características clave de la creación que son dignas de mencionarse:

1. Fue creada recientemente. Esto es, de 6 a 10,000 años atrás, no hace millones de años.

Tomemos unos minutos para explicar esto. La hipótesis de que la tierra tiene miles de millones de años de edad, está fundada en la premisa, en la idea antibíblica de que todo lo que está pasando ahora, simplemente es lo que siempre ha pasado. Esta idea es conocida como uniformitarianismo—la cual dice que los fenómenos naturales y geológicos, en su mayoría, son el resultado de fuerzas que han operado continuamente, de manera uniforme y sin interrupción, a lo largo de miles de millones de años. Esta posición da por sentado que las fuerzas que operan en la naturaleza, en esencia son fijas y constantes.

Esta teoría fue propuesta por primera vez alrededor del principio del siglo 19 por dos géologos ingleses, James Hutton y su discípulo, Charles Lyell. Recuerden que la geología es, de acuerdo a la enciclopedia británica, “el estudio científico de la tierra, incluyendo su composición, estructura, propiedades físicas, e historia”. Lyell escribió una obra titulada principios de geología, en la que rechazó las explicaciones de formulaciones geológicas basadas en la creación y el diluvio. Lyell explicó que todas las características de la geología de la tierra, deben ser explicadas mediante procesos naturales en lugar de sobrenaturales. Él consideró todas las explicaciones bíblicas o sobrenaturales como no científicas y por lo tanto falsas. En otras palabras, comenzó con la presuposición de que la Escritura no es verdad.

Esta teoría uniformitaria de Lyell influenció muchísimo a otros científicos de su época y obviamente tuvo un enorme impacto en la teoría de la evolución. Y desde su primera publicación hasta nuestro día, la hipótesis de que la tierra tiene una edad de épocas, ha dominado la ciencia secular. Y realmente su trabajo hizo del naturalismo ateo la base de la investigación científica. El naturalismo es una posición filosófica que postula que toda ley y fuerza que opera en el universo es natural, en lugar de ser moral, espiritual o sobrenatural.

El naturalismo pretende ser científica e intelectualmente superior a cualquier sistema de fe. Pero en realidad, tal como un naturalista lo reconoció, la teoría de la evolución, es igual que el creacionismo bíblico—debido a que ambas posiciones se basan en conceptos que no se pueden probar científicamente.

Lo opuesto del uniformitarianismo es el catastrofismo—la posición que propone que han ocurrido cambios geológicos dramáticos, en acontecimientos repentinos, violentos o fuera de lo normal. Como ya lo mencionamos el uniformitarianismo da por sentado que las fuerzas que operan en la naturaleza, en esencia son fijas y constantes.

Los científicos de una posición uniformitarianista explican casi todos los fenómenos geológicos como procesos que aún están ocurriendo. Por ejemplo, un uniformitarianista vé los estratos de roca sedimentaria, y asume que los sedimentos que los formaron son el resultado de que poco a poco partículas en agua fueron asentándose, de manera natural, lenta a lo largo de varios millones de años.

Como contraste, un catastrofista que observa formaciones de roca sedimentaria tiende a interpretarlas como el resultado de una inundación enorme. Claro que esta posición da lugar a un periodo de tiempo mucho más corto, para el desarrollo de las características geológicas de la tierra. Por ejemplo, una inundación repentina, puede rpoducir una capa gruesa de sedimento en pocas horas. Eso quiere decir que un estrato grande de roca sedimentaria, el cual un uniformitario podría asumir que tomó millones de años para formarse, de hecho podría ser el resultado de una sola inundación repentina.

El catastrofismo presenta un desafío importante a la linea de tiempo evolucionaria, ya que elimina los millones de años que se necesitan para la hipótesis de la evolución. Y por esa razón, es rechazada por la mayoría de los evolucionistas.

Pensemos en un momento en los fósiles. El registro de los fósiles no puede ser explicado por el uniformitario. Para que una criatura viva se vuelve un fósil, debe ser enterrada de manera inmediata bajo un gran peso de sedimento—en lugar de pudrirse y convertirse en polvo (Job 34:15). Fuera de una inundación catastrófica de una magnitud sin paralelo, ¿cómo podemos explicar la existencia de enormes concentraciones de fósiles (como el campo de fósiles Karoo en África, del que se piensa que hay 800 mil millones de fósiles vertebrados)? La sedimentación natural a lo largo de varias épocas no puede explicar cómo es que tantos fósiles llegaron a concentrarse en un lugar. Y todo continente habitado contiene grandes camas de fósiles en donde millones de especies fosilizadas se encuentran juntas en grandes concentraciones, como si todas estas criaturas hubieran sido destruidas y enterradas juntas por una inundación enorme. De hecho, se han encontrado fósiles de criaturas marinas en muchas de las montañas más altas del mundo. ¿Cómo explican los uniformitarios estos fenómenos? De la única manera que pueden: constantemente aumentan su estimado de la edad de la tierra.

En 2 de Pedro 3:3 al 6 condena esta manera de pensar (el uniformitarianismo):

3 sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias,
4 y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación.
5 Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste,
6 por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua…

Este pasaje enseña que la historia del mundo no se ha caracterizado por procesos naturales y geológicos uniformes, sino que dos acontecimientos cataclísmicos han dado lugar a todas las características geológicas e hidrológicas de la tierra como la conocemos: la creación y el diluvio.

Escuchen un ejemplo de Douglas F. Kelly:

La suposición uniformitaria de que millones de años de trabajo geológico (extrapolando de procesos, actuales, lentos, naturales) sería necesaria para explicar estructuras tales como el Gran Cañón Americano por ejemplo, se seriamente cuestionada por la explosión del Monte St. Helens en el estado de Washington el 18 de Mayo de 1980. Una energía masiva equivalente a 20 millones de dinamita destruyó 400 kilómetros cuadrados de bosque en seis minutos, cambiando la faz de la montaña y escarbando y dejando descubiertas profundidades de tierra y roca, dejando formaciones no diferentes del Gran Cañón mayor. Estudios recientes del fenómeno St. Helens indican que si se hicieranintentos por fechar estas estructuras (las cuales fueron formadas en 1980) basándose en teoría uniformitaria, millones de años de tiempo de formación serían necesariamente postulados.

Algo que tenemos que subrayar es que Dios creó el universo con apariencia de edad. Por ejemplo, cuando creó árboles y animales, los creó maduros, siendo organismos totalmente desarrollados. No creó únicamente semillas y células. No creó una célula programada para evolucionar en varias criaturas. Él hizo árboles con fruto que ya era maduro (Gn. 1:11). No nada más creó un huevo, sino que creó pollos ya crecidos (Gn. 1:21). Creó a Adán totalmente crecido y capaz de casarse y procrear.

Algunas personas creen que Adán no tenía ombligo, porque el mbligo es una cicatriz del cordón umbilical y debido a que Adán fue creado, no habría tenido una cicatriz como esa. Pero la estructura de nuestros músculos abdominales y el sistema vascular están diseñados para acomodar el ombligo. No hay una razón bíblica o teológica para insistir que Adán y Eva no tenían ombligo. Pero esto simplemente es especulación, ya que la Escritura no habla de esto…y no es necesario meternos en un debate trivial.

Adán fue creado como un adulto, pero si una persona interpretara esas características de adulto como prueba de que Adán tenía más de una hora de edad, estaría mal. Las águilas volando en el cielo podrían haber parecido que tenían 30 años de edad, pero tenían menos de una semana de edad; los elefantes podrían haber parecido que tenían 50 años de edad, pero solo tenían un día de edad; los árboles—los robles por ejemplo—tenían varios anillos que mostraban su madurez, pero tenían unas horas de creados. Entonces, la evidencia de madurez en la creación o señales de edad, no constituyen una prueba de la edad de la creación.

Todas esas marcas de edad y madurez son parte de todo milagro creador. Por ejemplo, cuando el Señor Jesús convirtió agua en vino, pasó por alto el proceso de fermentación y maduración del jugo de la uva. El hizo vino de agua de manera instantanea, y aquellas personas que lo probaron, dieron testimonio de que era el mejor vino de todos (Jn. 2:10)—lo cual quería decir que era maduro y ya estaba bien sazonado, aunque había sido creado de manera instantanea. Cuando multiplicó los panes y los peces, creó pan y peces que ya estaban cocinados y listos para comerse.

Entonces, la primera característica clave de la creación es que fue creada recientemente. Esto es, de 6 a 10,000 años atrás, no hace millones de años. Las siguientes tres características clave, únicamente vamos a mencionarlas y explicarlas brevemente.

2. Fue creada de la nada (ex nihilo) (He. 11:3).

3. Los diferentes aspectos y seres vivos de la creación fueron creados de manera inmediata, por fiat (esta es una palabra en latin que quiere decir “sea hecho”), esto es, un decreto simple de Dios hizo que la creación existiera (Gn. 1:3).

4. Fue creada en seis días seguidos, de 24 horas cada uno (Gn. 1:5; siempre que yom es usado con adjetivos numéricos, se refiere a un día literal de 24 horas y finalmente, Ex. 20:9-11—el mandato a guardar el día de reposo es dado a la luz de patrón de los 6 días de la obra creadora de Dios y el séptimo de descanso).

En contraste a estas cuatro características, la teoría de la evolución dice que el origen del universo toda criatura viviente llego a existir—no de la nada—sino que emergieron primero, de materia inanimada y después de formas de vida preexistentes, a través de una serie de cambios lentos y mutaciones genéticas, que tardaron unos viente mil millones de años o más, y todo sigue evolucionando.

Obviamente, estas cuatro características—por decirlo así—de lo que la Biblia enseña acerca de la creación del universo, son rechazados por la teoría de la evolución. Hace menos de siglo y medio atás, Carlos Darwin publicó su libro El origen de las especies. Aunque la mayoría de las teorías de Darwin de los mecanismos de la evolución fueron descartados hace mucho tiempo atrás, la doctrina de la evolución es parte de la mente moderna. La teoría de la evolución ha dado lugar al naturalismo. Como ya lo mencionamos, el naturalismo es una posición filosófica que postula que toda ley y fuerza que opera en el universo es natural, en lugar de ser moral, espiritual o sobrenatural. Ya dijimos que el naturalismo pretende ser científica e intelectualmente superior a cualquier sistema de fe. Pero en realidad, tal como un naturalista lo reconoció, la teoría de la evolución, es igual que el creacionismo bíblico—debido a que ambas posiciones se basan en conceptos que no se pueden probar científicamente. La diferencia es que el creacionismo bíblico es la verdad porque así lo dice la Palabra de Dios, la cual es la verdad absoluta (Jn. 17:17). Y para poder entender que Dios creó el universo de la nada por medio de Su Palabra, es necesario tener fe (He. 11:3).

El naturalista clásico cree que el universo se originó de acuerdo a lo que dice la teoría del Big Bang—la cual dice que el universo se originó a partir de una explosión. Pero realmente esto es absurdo. Algunas simples preguntas confirman esto:

  • ¿De dónde salieron la materia y la energía necesarias para esta explosión? ¿Qué causó esa explosión?
  • ¿De dónde salió lo que causó esa explosión?
  • ¿Qué es lo que mantiene el orden en el universo?
  • ¿Cómo pudo surgir la vida, la consciencia de uno mismo, lo racional, a partir de materia inorgánica, inanimada?
  • ¿En dónde se originó la inteligencia?
  • ¿Cómo se originaron los complejos ecosistemas, en los cuales hay una gran interdependencia de organismos?

Estas preguntas deben ser respondidas para entender el significado y valor de la vida. Pero desgraciadamente, el naturalismo filosófico no puede responder a ninguna de estas prguntas, porque sus presuposiciones materialistas y antisobrenaturales. El naturalismo dice que todo sucede por procesos naturales y de esta manera, vé a la humanidad como un accidente sin propósito ó importancia. Como ya lo mencionamos hace un momento, la teoría de la evolución se encuentra arraigada en el naturalismo. Y como veremos a continuación, esta teoría es una influencia destructiva para tres areas.

1. La humanidad

Para el evolucionista, el ser humano no es más que una especie de animales más, que evolucionó de ancestros en común. No somos mejores que los animales. De hecho, hay personas que a la luz de esta creencia, piensan que los animales tienen los mismos derechos—o más—que los seres humanos. Por ejemplo, en Estados Unidos hay un grupo llamado Personas para el trato ético de animales, que piensa que matar un animal para comer, es homicidio, comer carne es canibalismo y tener mascotas es visto como esclavitud. Su fundadora, ha dicho que una rata es un cerdo y un perro es un niño. En otras palabras, aunque estos ejemplos pueden ser extremos para algunos, el punto es que el evolucionista denigra el valor de la vida humana, porque la ve al mismo nivel que la vida animal—cree que el ser humano es un animal más que al igual que el resto de los animales, no tiene propósito, no ha sido creado a imagen de Dios, no tiene el mandato de sujetar la creación. La teoría de la evolución es una influencia destructiva para la humanidad.

2. La razón

El evolucionista cree que todos los complejos ecosistemas y organismos que existen, son el resultado de un gran número de accidentes. Y el azar, la suerte, toma el nivel del creador. El ganador de un premio Nobel dijo que “…El azar pur, absolutamente libre pero ciego, se encuentra en la ríz misma del estupendo edificio de la evolución” (pg. 35).

Esto es absolutamente irracional. El azar no es una fuerza, sino que simplemente está ligado a la probabilidad matemática. Por ejemplo, al aventar una moneda una y otra vez, cálculos matemáticos de probabilidad afirman que caerá de una manera la mitad de las veces. Y por eso cuando aventamos una moneda, decimos que hay una probabilidad de 50 a 50 de que caiga de un lado.

Pero note que el azar no es una fuerza que puede voltear la moneda, ni una mente que diseña el patrón de probabilidades matemáticas. El azar no determina nada. La probabiloidad matemática es únicamente una manera de medir lo que sucede. Pero el evolucionista en su mente, le ha dado al azar la capacidad de causar y determinar lo que sucede—y esto es un concepto, una idea irracional.

No hay acontecimientos sin causa. Aún el sentido común nos dice que cuando algo sucede, hay una causa detrás de eso. Por ejemplo, en el caso de una moneda, hay varios factores que determinan como cáe…fuerza, que tan alto, etc. Y una vez más, aunque para nosotros algo parezca azar, es determinado por algo. El azar no es nada. De hecho, la Escritura claramente indica que Dios controla todo—incluyendo los detalles más pequeños del universo (Mt. 10:30).

Pero el evolucionista, toma el azar, que es nada, y lo hace la causa de todo. Esto es irracional. Hablando del principio de todo el universo, por ejemplo, un naturalista cree que la materia es eterna o que fue originada a partir del azar. Ambas opciones son irracionales, son absurdas. Aún los principios más elementales de termodinámica, física y biología senalan que el azar simplemente no puede ser la fuerza determinante que ha traido el orden y complejidad de diseño que vemos en el universo. Uno de los principios más antiguos de la filosofía racional dice que de la nada nada viene—ex nihilo nihil fit.

Y para evitar ese dilema, lo que hacen algunos es decir que una cadena eterna de eventos al azar se llevó a cao—y terminan con un diseño racional, magnífico, sino un diseñador, sin causa ni propósito. De nuevo, esto va en contra de la razón, porque simplemente por sentido común, sabemos que todo reloj tiene un diseñador. Todo edificio tiene un arquitecto. Todo diseño tiene un propósito, y lo mismo en el caso del universo: vemos lo complejo y grande que es el universo y es natural concluir que alguien extremadamente poderoso e inteligente, lo hizo. Esto es lo que dice Romanos 1:20, “Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas…” Pero el evolucionista vé el universo y concluye que nadie lo hizo. El azar lo hizo. Sucedió por accidente. Eso es absurdo.

Realmente, lo que los naturalistas han hecho con el azar, es hacerlo un dios—como muchos mitos de otras religones falsas. Y realmente es una religión pagana, que demanda un salto de fe en un abismo de irracionalidad. Es la misma religiónde los necios (Sal. 14:1), vestida de ciencia moderna. La razón por la que alguien hace esto es amor al pecado. La gente quiere estar cómoda con su pecado, y no hay otra manera de hacerlo más que eliminar a Dios (Jn. 3:19-20). Así de simple es esto. Si nos deshacemos de Dios, quitamos el temor a las consecuencias de pecado, vivimos libres de culpa con nuestro pecado.

Las únicas dos alternativas son las siguientes: o hay un Dios que creó el universo y gobierna soberanamente su creación, o todo fue causado por el azar ciego. Y cuando un científico atribuye poder al azar, ha dejado la razón y la ciencia. Se ha vuelto a la fantasía, y por eso la evolución no es una ciencia, es una religión irracional—una religión para gente que quiere pecado sin culpabilidad.

De la mano con esto, la teoría de la evolución no es más que eso—una teoría. De hecho, no tiene nada de científico, ya que la ciencia trata con lo que puede ser observado y reproducido por medio de experimentos. Esto nos lleva a otra observación: debido a que la ciencia se enfoca con lo que puede ser observado y reproducido por medio de experimentos, y debido a que el origen de la vida no puede ser ni observado ni reproducido en laboratorio alguno, la ciencia no puede explicarnos como llegó a existir el universo o de donde vino. Por lo tanto, al igual que cualquier otra fe religiosa, el evolucionista, el naturalista cree lo que cree, no por lo que ciencia muestra, sino por fe en lo que cree.

Alguien ha dicho que el número de factores genéticos al azar, involucrados en la evolución de una amiba a una lombriz se podría comparar a colocar a un mono en un cuarto con una máquina de escribir, y permitirle que golpeara las teclas al azar hasta que accidentalmente produjera una obra maestra de literatura—perfectamente redactada y coherente. En otras palabras, es imposible que todo ser viviente en la tierra haya evolucionado a partir de una célula. Pero esto es lo que vemos en el Discovery Channel ó en National Geographic—la suposición de que el azar es una fuerza que generó todo en el universo.

Es interesante leer lo que un profesor de Harvard, involucrado en los premios Nobel, llamado George Wald, dijo. Reconociendo lo absurdo que esto era y pensando en todos los factores tanto reales como hipotéticos, que tendrían que surgir espontáneamente de una vez por todas, para que la materia inanimada evolucionara aún en la forma más primitiva de vida, escribió

Uno simplemente tiene que contemplar la magnitud de esta tarea para reconocer que la generación espontanea de una organismo vivo es imposible…Sin embargo aquí estamos—como resultado, creo yo, de generación espontanea…El tiempo es de hecho el heroe del plan. El tiempo con el que tenemos que lidiar es del orden de dos billones de años. Lo que consideramos como imposible basándonos en la expriencia humana no tiene significado aquí. Con tanto tiempo, lo ‘imposible’ se vuelve posible, lo posible probable, y lo probable virtualmente cierto. Uno tiene que esperar: el tiempo mismo lleva a cabo los milagros (George Wald, “The Origin of Life,” Scientific American, Mayo 1954, 46, 48).

El naturalismo, la teoría de evolución entonces, es irracional. Sin Dios, quedamos con la fórmula absurda del evolucionista: Nada por nada es igual a todo.

3. La Escritura

En Génesis 1:1 leemos, “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Esta monumental afirmación deja al ser humano con dos alternativas: o cree esta verdad o no la cree.

Aún entre los mejores científicos, aquellos que piensan de manera honesta y hacen confesiones honestas de los orígenes, admiten que debe haber una inteligencia creadora. Einstein, por ejemplo, creía firmemente que una inteligencia cósmica debió haber diseñado el universo, auqneu como muchos hoy en día que aceptan la noción de diseño inteligente, evadió la conclusión obvia de que si hay una “Inteligencia Cósmica” lo suficientemente poderosa como para crear el universo, esa “Inteligencia” por definición es Señor y Dios sobre todos.

Dios creó el universo y el único registro, el único documento divinamente revelado que describe la creación del universo, es Génesis. Y como el resto de la Escritura, no podemos acomodarla a teorías científicas, sino interpretarlo literalmente.

Ya mencionamos que debido a que la ciencia se enfoca con lo que puede ser observado y reproducido por medio de experimentos, y debido a que el origen de la vida no puede ser ni observado ni reproducido en laboratorio alguno, la ciencia no puede explicarnos como llegó a existir el universo o de donde vino. Por lo tanto, al igual que cualquier otra fe religiosa, el evolucionista, el naturalista cree lo que cree, no por lo que ciencia muestra, sino por fe en lo que cree.
Es interesante notar que la religión naturalista tiene implicaciones serias en la vida. De hecho, devastadoramente negativas. Por ejemplo:

  • Herbert Spencer, influenciado por la teoría de la evolución, propuso una filosofía llamada Darwinismo Social, en la que sostuvo que si la naturaleza misma había determinado que los fuertes sobreviven y los débiles perecen, esta regla también debería de gobernar la sociedad. En otras palabras, las distinciones de raza y de clase social simplemente reflejan la naturaleza. Por lo tanto, no hay razón moral por la que debamos de ser compasivos con las clases bajas.
  • Friederich Nietzsche basó su filosofía en la teoría de la evolución. El menospreció los valores Cristianos y sostuvo que habían dos tipos de personas en el mundo: la “clase maestra”—la minoría dominante, de iluminados; y el “rebaño”—personas que son como ovejas que siguen. Su conxlusión fue que la única esperanza para la humanidad era que la clase maestra evolucionara hasta llegar a ser una raza de “super hombres”.

Es interesante notar que esta filosofía estableció el cimiento del movimiento Nazi en Alemania. Estas filosofías han tenido un impacto catastrófico en el mundo—y todo se remonta a la teoría de la evolución, la cual niega los primeros capítulos de Génesis.

Aunque esto es trágico, en cierta manera no nos sorprende porque esto viene de mentes cegadas por Satanás (2 Co. 4:3), espiritualmente muertas (Ef. 2:1) y sin la capacidad espiritual para entender las cosas de Dios (1 Co. 2:14). Lo que en cierta manera si nos sorprende, es que haya personas en la iglesia que deshechen los primeros capítulos de Génesis como literales, y traten de hacer que Génesis 1 al 3 sea armonizado con las teorías del naturalismo moderno. En otras palabras, aunque afirman la inerrancia de la Escritura, quieren acomodar Génesis a la teoría de la evolución.

Muchas personas dentro de la iglesia profesante están adoptando la posición llamada “creacionismo de tierra antigua”, la cual mezcla principios del creacionismo bíblico con teorías naturalistas y evolucionarias. Ellos creen que los 6 días de la creación son épocas largas y la mayoría de los detalles de la creación pueden verse como lenguaje figurado. Deshechar Génesis 1 al 3 como literal en su totalidad (no parte—esto es arbitrario, a la luz del texto), es deshechar a Adán, el pecado de la humanidad y la posición de Cristo como cabeza de la raza redimida—la cual es paralela a la posición de Adán como cabeza de la raza caída (1 Co. 15:22; Ro. 5:18-19; 1 Co. 15:45). Los primeros 3 capítulos de Génesis entonces, son el cimiento de la salvación. No podemos espiritualizar ni alegorizar un pasaje para hacerlo decir lo que queremos que diga.

Algo que tenemos que recordar es que la autoridad definitiva es la Escritura (Jn. 17:17) y no la ciencia, ni nada más. Y cuando habla de ciencia, habla con la misma autoridad que cuando nos da mandatos morales y no solo eso, sino que la ciencia nunca ha refutado ni refutará la Escritura.

A lo largo de la Biblia, Génesis es interpretado literalmente:

1. Ex. 20:9-11 Dios creó en 6 días literales (cf. Gn. 1)
2. En el NT, toda referencia a los acontecimientos de Génesis es tratada como un acontecimiento histórico.
a. Adán fue creado a imagen de Dios (Stg. 3:9; cf. Gn. 2:26)
b. Adán fue creado antes que Eva (1 T. 2:13; 1 Co. 11:8-9; cf. Gn. 2:20-22)
c. Eva fue engañada por la serpiente (1 Ti. 2:14; 2 Co. 11:3; Gn. 3:12-13)
d. Adán cayó (Ro. 5:12-20; Gn. 3:1-6) La doctrina de la justificación depende de eso (1 Co. 15:22)
e. Adán y Eva fueron creados por Dios y Dios mismo instituyó el matrimonio (Mt. 19:4-6; cf. Gn. 1:26; 2:24)
3. En el NT, la creación es vista como un suceso terminado, no un proceso evolutivo que aún se está llevando a cabo (Mr. 13:19; Jn. 1:3; Hch. 4:24; 14:15

En resumen, la Palabra de Dios claramente enseña la creación del universo fue reciente, inmediata en sus diferentes aspectos, de la nada, por medio de la Palabra de Dios, en seis días literales. Esta es la verdad, porque la Palabra de Dios es verdad (Jn. 17:17). La evolución fue diseñada por el hombre porque, en su sistema de pensamiento, elimina al Juez del universo y permite que el hombre tenga la libertad de hacer lo que quiere y no dar cuentas a nadie. Además, tratar de unir el creacionismo bíblico con Génesis 1 al 2 es imposible…a menos de que uno interprete este texto de una manera no literal—lo cual, a la luz de lo que hemos visto, es incorrecto.

“La Escritura, no la ciencia, es la autoridad final en toda la verdad”. Finalmente, la batalla entre la evolución y el creacionismo bíblico no es una batalla entre la fe y la ciencia, sino entre la fe en hipótesis antitéisticas y fe en la Escritura. Esto se debe a que, como vimos, la teoría de la evolución no es científicamente probada porque la ciencia, por definición, puede observar y repetir experimentos.

Con esto en mente, en la próxima ocasión, si Dios quiere, comenzaremos nuestro estudio de Génesis capítulo 1, comenzando con el versículo 1.

Luis Miguel Contreras

Autor: Luis Miguel Contreras

Nació en la Ciudad de México y se recibió con una licenciatura en administración de empresas de The Master’s College y maestrías en divinidad y teología de The Master’s Seminary. Mientras cursaba estos programas de estudios, sirvió como becario y más tarde como residente pastoral bajo el liderazgo del Pastor Henry Tolopilo. Mientras estuvo ahí, enseñó durante 4 años en el Instituto bíblico Logos, en Grace.

Después de haber sido ordenado al ministerio por los ancianos de Grace en Marzo del 2002, Luis fue enviado por esta misma iglesia como misionero a la Ciudad de México—en donde enseña en el Seminario Bíblico Palabra de Gracia y sirve como pastor de la Iglesia Cristiana Naucalpan. Él sirvió como corrector general y fue parte del consejo de traducción de La Biblia de estudio MacArthur en español. Él y su esposa Robin tienen tres hijos, Olivia, Rodrigo y Ana Gabriela.



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