“A los pobres siempre los tendrán con ustedes,…” Marcos 14:7

¿Qué es lo primero que nos viene a la mente cuando escuchamos estas palabras?, ¿En que contexto o situación particular se suelen usar?, ¿Qué significado tiene para nosotros?, ¿Cómo explicamos y aplicamos la expresión “A los pobres siempre los tendrán con ustedes?

Los evangelistas Mateo, Marcos y Juan hacen referencia a este episodio ocurrido en Betania (Mateo 26:1-13, Marcos 14:1-11, Juan 12: 1-11).

Nos habla que faltan pocos días para la pascua y que están en la casa de Simon llamado el leproso. Mientras que Marta servia y Lázaro era uno de los que estaban en la mesa, entra en la escena María.

“María tomo entonces como medio litro de nardo puro, que era un perfume muy caro, y lo derramo sobre los pies de Jesus, secándoselos luego con sus cabellos” (Juan 12:3)

Tanto Juan como Marcos enfatizan que es un perfume que vale muchísimo dinero. Representan unos trescientos denarios. El jornal de un obrero por lo general era menor a un denario, por lo tanto podía equivaler al salario anual de ese obrero. En la alimentación de los cinco mil que comenta Juan en el capítulo 6 hace referencia a Felipe cuando le contesta a Jesús que ni con el salario de ocho meses podrían comprar suficiente pan para darle un pedazo a cada uno. Esto nos da una idea de lo que significaba esta ofrenda generosa de María. Era como si estuviera dando un pedazo de pan a cada persona en esa multitud.

La mujer dio lo más precioso que poseía. Compartió su amor. No hace cálculos. Es un amor que no piensa en lo poco que puede dar. Tal vez piensa como hacer para dar mucho más. Nos muestra que hay ciertas cosas que se deben hacer cuando se presenta la oportunidad o no se harán nunca.

Por otro lado aparecen los discípulos que estaban enfocados en ayudar a los pobres. “Al ver esto, los discípulos se indignaron. ¿Para qué este desperdicio? Dijeron. Podía haberse vendido este perfume por mucho dinero para darlo a los pobres”. (Mateo 26:8-9). Y reprendían a la mujer con severidad.

Juan por otro lado da a conocer el nombre de Judas Iscariote y sus motivaciones. “Dijo esto, no porque se interesaba por los pobres sino porque era un ladrón y, como tenía a su cargo la bolsa del dinero, acostumbraba robarse lo que echaban en ella” (Juan 12:6).

Los rabinos solían decir: “Dios permite que los pobres estén siempre con nosotros, para que nunca falten oportunidades de hacer el bien.” ¿Que hubiese hecho usted o cualquiera de nosotros en ese momento? ¿Cómo hubiésemos reaccionado? ¿En qué nos habríamos enfocado?

La respuesta de Jesús no tardo en aparecer: “Déjenla en paz, ¿Por qué la molestan?”. (Mc. 14:6). Acto seguido añadió: “Ella ha hecho una obra hermosa conmigo. A los pobres siempre los tendrán con ustedes, y podrán ayudarlos cuando quieran, pero a mí no me van a tener siempre. Ella hizo lo que pudo. Ungió mi cuerpo de antemano, preparándolo para la sepultura” (Mc. 14:7-8)

Las mujeres judías eran muy inclinadas o adeptas al perfume y muchas veces llevaban un perfumero de alabastro alrededor del cuello. María seguramente reaccionó de acuerdo a la cultura Hebrea donde se veía bien hacer un derroche de lujos en un funeral. Ella no es triunfalista, sino que reconoce, en la interpretación de Jesús, que el camino seguido por Jesús pasa por un entierro. Esto equivale a entender el evangelio. María entendió lo que implicaba el servicio y seguir a Jesús en lo que es la paradoja de morir para vivir y ser siervo para ser libre.

Las preguntas que surgen a continuación son: ¿Qué entendemos hoy en día sobre el dicho de Jesús?, ¿Debemos imitar y repetir la misma acción de María?, ¿Qué es lo que debemos dar y a quién?

-En primer lugar Jesús hace referencia a la escritura. Los oyentes podrían recordar Deuteronomio 15:10-11: “No seas mezquino sino generoso y así el Señor tu Dios bendecirá todos tus trabajos y todo lo que emprendas. Gente pobre en esta tierra siempre la habrá, por eso te ordeno que seas generoso con tus hermanos hebreos y con los pobres y necesitados de tu tierra”. Un amor muy amplio para todos.

-En segundo lugar cuando Jesús cita a los pobres no es para dejarlos de lado ante alguna otra necesidad o proyecto. Es para servirles y atenderles. Las palabras de Jesús no son para que nosotros las podamos acomodar o transferir a nuestras circunstancias o intereses particulares u organizacionales para luego omitir a los pobres. La justicia, la verdad y la misericordia deben estar al servicio de los más olvidados y no alcanzados con “todo el evangelio”.

-En tercer lugar aclara que ese derroche que se esta haciendo es un evento que señala el carácter único de ese momento. Expresa “a mi no me van a tener siempre…Ungió mi cuerpo de antemano preparándolo para la sepultura”.

-En cuarto lugar romper el alabastro y derramarlo a los pies de Jesús implica identificarnos con los pobres cuando Jesús dice: “Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer, tuve sed y me dieron de beber, fui forastero y me dieron alojamiento, necesite ropa, y me vistieron, estuve enfermo, y me atendieron, estuve en la cárcel y me visitaron…

Señor ¿Cuándo te vimos así?…

Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun el más pequeño, lo hicieron por mi.” Mateo 25:31-40.

Jesús nos invita a que le amemos prácticamente enfocándonos en los olvidados, oprimidos y en las necesidades no alcanzadas de los menos alcanzados con todo el evangelio. Cuando hacemos todo lo que podemos a favor de todo el mundo lo estamos haciendo por Jesús y hacia El mismo. A Jesús no le tenemos en nuestro medio pero a ellos sí y podemos hacerles el bien.

Finalmente cabe recordar a la viuda pobre que fue víctima de un sistema de explotación por parte del templo y los maestros de la ley (Marcos 12:38-43). Si bien debemos tener cuidado de no caer en esas mismas cosas, debemos dejar que la gente independientemente de su clase social pueda ofrendar con total libertad para servir a Aquel que lo dio todo en la Cruz.

Juan dice “Y la casa se lleno de la fragancia del perfume”. Y en el Apocalipsis expresa: “y con tu sangre compraste para Dios gente de toda raza, lengua, pueblo y nación”. Que este sea nuestro enfoque de acuerdo al corazón de nuestro Dios.

“Les aseguro que en cualquier parte del mundo donde se predique el evangelio, se contara también, en memoria de esta mujer, lo que ella hizo”. (Mc.14:9)

Derramemos lo mejor que tenemos para Aquel que lo dio todo por nosotros para su Gloria y Alabanza

Carlos Scott

Autor: Carlos Scott

Carlos es miembro del comité ejecutivo y del consejo de liderazgo global de la Comisión de Misiones de la Alianza Evangélica Mundial (WEA), Reside en Buenos Aires.


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