Últimamente en Costa Rica se ha iniciado una discusión entre los congresistas de eliminar toda mención de Dios de la constitución (Ver). Este proyecto de ley busca generar un “Estado laico.” Por aquellos que no lo saben, la religión oficial del Estado es la Católica Romana, y el gobierno tiene un presupuesto designado para la dicha iglesia. ¿Puede un Estado tener religión? ¿Debe el Estado Costarricense financiar la Iglesia Católica Apostólica y Romana?

La discusión podría orientarse en muchas vías. Yo quiero orientarla de la siguiente manera: Borrar toda mención sobre “Dios” de la constitución, podría interpretarse como un reflejo sociocultural de una nación que se ha alejado de Dios ya por mucho tiempo. Pues si creemos que los no creyentes pueden encontrar a Dios fácilmente en templos evangélicos, en estos tiempos, puede ser una presunción equivocada.

Durante mi investigación doctoral visite varias congregaciones religiosas cristianas para entender como estas congregaciones brindaban hospitalidad a aquellos que les visitaban. ¡Mi sorpresa fue dolorosa! Ninguna de estas iglesias, grandes o pequeñas, disponían de un sistema para incorporar esas visitas en su congregación. Es decir, aquellos que visitaban podrían seguir visitando, o dejar de visitar en cualquier momento, y ninguna persona (líder o no) en esa congregación se hubiera enterado.  Visitar templos cristianos en Costa Rica (tanto evangélicos como Católicos) es como visitar un estadio. Visitantes no reciben cuidado pastoral, a no ser que estén dispuestos a unirse a una congregación y diezmar. Esto nos demuestra que encontrar a Dios en una congregación cristiana es muy difícil.

En mi investigación también logre tipificar iglesias en tres grandes grupos. Ahora, no es mi intención generalizar, pero si presentar una tipología descriptiva. El primer grupo son aquellas iglesias en su mayoría neo pentecostales que presentan a Dios como una maquina tragamonedas. Estas megaiglesias justifican desde las Escrituras que Dios quiere prosperarnos. Si Ud. diezma, Dios les bendecirá. En otras palabras, si Ud. no Diezma, Dios no le bendecirá. Un segundo grupo son aquellas iglesias que presentan a Dios como el gran siquiatra. Estas iglesias no pentecostales justifican desde las Escrituras un mensaje de sicología popular, de tipo auto-ayuda. Es decir, el problema humano es de falta de orientación, no por el problema de pecado. Por ejemplo, Dios quiere arreglar mi vida, con cinco principios para ser feliz. Otro grupo de iglesias, aquellas denominacionales, presentan a un Dios de normas y reglas. Estas iglesias justifican desde las Escrituras que Dios se encuentra en el respetar tradiciones y rituales. Si Ud. quiere ser parte de esta congregación debe respetar las tradiciones que han sido mantenidas desde el siglo XIX y que nos vinieron desde EE.UU. o Europa.

Si deseamos visitar algunas de estas congregaciones, debemos esperar que sus miembros no les interese saludarnos, ni presentarse a sí mismos, ni interesarse en incluirnos en sus actividades sociales. Así que si no estamos dispuestos a diezmar pues no queremos enriquecer pastores, si no estamos dispuestos a aceptar un mensaje sicológico pues sabemos que a largo plazo no es una solución, y si no estamos dispuestos a aceptar y practicar antiguas tradiciones pues no las entendemos, nunca vamos a ser aceptados por “el cuerpo de Cristo”. Esto nos demuestra que Dios es difícil de encontrar en templos cristianos.

Hay cristianos ticos que hoy se preocupan por no eliminar a Dios de la constitución, en vez de preocuparse por abrir las puertas de sus templos, ser hospitalarios, y llevar a Dios a las calles. Líderes cristianos en vez de preocuparse “por mencionar a Dios en la constitución” deberían preocuparse por mantener a Dios activo en Costa Rica. Esto con el propósito de imitar a un a Cristo que se le encontraba más en las calles y en las mesas comiendo con pecadores, que encerrado en el templo. ¿Dónde ha podido Ud. encontrar a Dios? ¡Si lo ha encontrado compártalo, no en mención sino en acción!

Osías Segura

Autor: Osías Segura

Profesor adjunto en Fuller Theological Seminary



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